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id da página: 9251 Eva Serpente

Eva Serpente

eva


VIDE: EVA SERPENTE MAÇÃ

René Guénon: SHETH

Si nos detenemos en esta interpretación en términos de vida y muerte, aunque no sea en suma sino una aplicación particular de la consideración de dos términos contrarios o antagónicos, ello se debe a que el simbolismo de la serpiente está ligado ante todo a la idea misma de vida 1 ; en árabe, la serpiente se llama el-hayyah, y la vida el-hayàh (hebreo hayàh, a la vez 'vida' y 'animal', de la raíz hay, común a ambas lenguas) 2 . Esto, que se vincula con el simbolismo del "Árbol de Vida" 3 , permite a la vez entrever una singular relación entre la serpiente y Eva (Hawà, la 'viviente'); y pueden recordarse aquí las figuraciones medievales de la "tentación", donde el cuerpo de la serpiente, enroscado al árbol, tiene encima un busto de mujer 4 . Cosa no menos extraña, en el simbolismo chino Fu-hsi y su hermana Nü-kua, que, se dice, reinaron juntos formando una pareja fraterna, como se la encuentra igualmente en el antiguo Egipto (inclusive hasta en la época de los Tolomeos), se representan a veces con cuerpo de serpiente y cabeza humana; y hasta ocurre que las dos serpientes se entrelacen como las del caduceo, por alusión sin duda al complementarismo del yang y el yin 5 . Sin insistir más, lo cual arriesgaría llevarnos demasiado lejos, podemos ver en todo ello la indicación de que la serpiente, desde épocas sin duda muy remotas, ha tenido una importancia insospechada hoy; y, si se estudiaran detenidamente todos los aspectos de su simbolismo, especialmente en Egipto y en la India, podría llegarse sin duda a muy inesperadas comprobaciones.


NOTAS:
1 Este sentido es particularmente manifiesto para la serpiente que se enrolla en torno del bastón de Esculapio.
2 El-Hay es uno de los principales nombres divinos; debe traducírselo, no por "el Viviente", como a menudo se hace, sino por "el Vivificante", el que da la vida o es el principio de ella.
4 Se encuentra un ejemplo en el portal izquierdo de Notre-Dame de París.
5 Se dice que Nü-kua fundió piedras de los cinco colores (blanco, negro, rojo, amarillo, azul) para reparar un desgarramiento en la bóveda celeste, y también que cortó las cuatro patas de la tortuga para asentar en ellas las cuatro extremidades del mundo.